Los creyentes fueron castigados por predicar sobre Jesús. Por eso tuvieron que huir a muchos lugares diferentes.
4 Así que los que habían sido esparcidos iban predicando la palabra.
5 Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.
6 Y las multitudes unánimes prestaban atención a lo que Felipe decía, al oír y ver las señales que hacía.
Reflexiona:
Los creyentes siguieron confiando en Dios y hablaban de Él allá donde iban. Tú también puedes confiar en Dios, incluso cuando suceda algo malo. Quizás tu familia tiene que mudarse y te sientes triste por tener que dejar a tus amigos. Pero Dios sigue siendo el Señor. También puedes confiar en Él en tu nuevo lugar donde vivas. Quizás Él te dé nuevos amigos y puedas hablarles de Él.
Puedes orar así:
Amado Dios, me alegro de poder confiar en ti, aunque suceda algo malo. Gracias por cuidar de mí.
En el nombre de Jesús. Amén.