Pedro no tenía dinero para el paralítico. Le ordenó que se levantara y caminara.
8 y de un salto se puso en pie y andaba. Entró al templo con ellos caminando, saltando y alabando a Dios.
9 Todo el pueblo lo vio andar y alabar a Dios,
10 y reconocieron que era el mismo que se sentaba a la puerta del templo, la Hermosa, a pedir limosna, y se llenaron de asombro y admiración por lo que le había sucedido.
Reflexiona:
¿Dedicas tiempo a alabar a Dios? Alabar a Dios significa darle las gracias. Puedes alabar a Dios porque es tan grande. Alábale por haberte perdonado los pecados. Alábale por cuidar de ti cada día. ¡Alábale porque algún día podrás estar con Él en el cielo!
Cuando alabes a Dios, los demás se darán cuenta. Ellos también reconocerán lo grande que es Dios.
Puedes orar así:
Amado Dios, ¡gracias por todo lo que haces por mí! Recuérdame cada día que te alabe.
En el nombre de Jesús. Amén.