Cuando escucharon la Buena Nueva sobre Jesús, mucha gente creyó en Él.
46 Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,
47 alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos.
Reflexiona:
¿Qué es lo que anima a otras personas a querer conocer a Jesús? A veces es lo que observan en la vida de los creyentes. Cuando los creyentes son sinceros, amables y alegres, como Jesús, los demás lo notan.
Si eres creyente: ¿qué ven las personas en tu vida? ¿Te preguntan por qué eres diferente? Puedes hablarles de Jesús. Explícales cómo ha cambiado tu vida. Quizás entonces ellos también quieran conocerlo.
Puedes orar así:
Amado Dios, quiero que los demás conozcan a Jesús. Ayúdame a vivir de tal manera que puedan ver a Jesús en mí.
En el nombre de Jesús. Amén.