De todas las naciones
Apocalipsis 7:9–10

Dios le mostró a un hombre llamado Juan cosas que sucederán en el futuro. Juan escribió lo que vio.

9 Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos.

10 Y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.


Reflexiona:

Jesucristo, el Hijo de Dios, es perfecto. También se le llama "el Cordero", porque se entregó a sí mismo para morir por nuestros pecados. Juan lo vio en su trono en el cielo. Todas las personas que habían creído en Jesús estaban con Él. Venían de todas las naciones y hablaban todos los idiomas. Todos alababan a Jesús. Sabían que estaban salvos porque Dios había enviado a Jesús para morir en la cruz. Allí, Jesús asumió el castigo por el pecado antes de resucitar.

Dios envió a Jesús a morir por los pecados de todas las personas del mundo. ¿De qué país eres? ¿Qué idioma hablas? ¡Jesús murió por ti! Si hasta ahora no has creído en Jesús, puedes empezar a hacerlo ahora mismo. Si ya crees en Jesús, ¡alábale porque murió por ti! Un día estarás con Él en el cielo.

 

Puedes orar así:

Amado Dios, te alabo porque Jesús vino como Salvador para todas las personas, también para mí.

En el nombre de Jesús. Amén.