¿Quién manda?
Hechos 16:23–25

Pablo y Silas fueron acusados de provocar disturbios. Los funcionarios ordenaron que los golpearan.

23 Y después de darles muchos azotes, los echaron en la cárcel, ordenando al carcelero que los guardara con seguridad;

24 el cual, habiendo recibido esa orden, los echó en el calabozo interior y les aseguró los pies en el cepo.

25 Como a medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los presos los escuchaban.


Reflexiona:

Pablo y Silas no merecían ningún castigo. ¿Se quejaron o se lamentaron? ¡No! Sabían que Dios sigue siendo en control. Oraron y le cantaron himnos.

Si te ocurre algo injusto, no lo olvides: Dios es y sigue siendo quien manda. Habla con Él sobre ello. Alábale por estar a tu lado para ayudarte a superar la situación. Dios siempre lleva a cabo su plan para tu vida.

 

Puedes orar así:

Amado Dios, me alegro porque tú eres y sigues siendo el Señor y tienes el control. Cuando me traten injustamente, ayúdame a alabarte en lugar de quejarme.

En el nombre de Jesús. Amén.