Pedro seguía en la cárcel. Los creyentes oraban por él.
6 Y esa noche, cuando Herodes estaba a punto de sacarlo, Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas; y unos guardias delante de la puerta custodiaban la cárcel.
7 Y he aquí, se le apareció un ángel del Señor, y una luz brilló en la celda; y el ángel tocó a Pedro en el costado, y lo despertó diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas cayeron de sus manos.
8 Y el ángel le dijo: Vístete y ponte las sandalias. Y así lo hizo. Y le dijo el ángel: Envuélvete en tu manto y sígueme.
Reflexiona:
Los creyentes oraron por Pedro. No sabían cómo respondería Dios a sus oraciones. ¿Respondió Dios? ¡Sí!
Dios también responderá a tus oraciones. La respuesta no siempre será la que esperas. A veces, Dios dice que sí. Otras veces, tiene otros planes y dice que no. Puede que tengas que esperar a la respuesta de Dios. Pero Dios siempre responderá a tus oraciones de la forma que sea mejor para ti.
Puedes orar así:
Amado Dios, gracias por escuchar mis oraciones. Me alegro de que siempre sepas cuál es la mejor respuesta para mí.
En el nombre de Jesús. Amén.