Dios tenía una misión especial para Ananías. Lo envió a Saulo.
17 Ananías fue y entró en la casa, y después de poner las manos sobre él, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.
18 Al instante cayeron de sus ojos como unas escamas, y recobró la vista; y se levantó y fue bautizado.
Reflexiona:
Ananías cumplió la tarea que Dios le había encomendado. Ahora Saulo podía volver a ver, y Dios tenía una misión especial para él.
Cuando Dios te da una tarea, también te da la fuerza para cumplirla. Dios tiene planes para ti que debes realizar cada día (Efesios 2,10). Confía en que Él te mostrará lo que debes hacer. Él te ayudará.
Puedes orar así:
Amado Dios, ayúdame a confiar en ti cuando me encargues una tarea. Gracias por estar a mi lado. En el nombre de Jesús.
En el nombre de Jesús. Amén.