Dios ordenó al creyente Ananías que fuera a ver a Saulo para ayudarlo. Pero Ananías tenía miedo.
13 Pero Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuánto mal ha hecho a tus santos en Jerusalén,
14 y aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.
15 Pero el Señor le dijo: Ve, porque él me es un instrumento escogido, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de los reyes y de los hijos de Israel;
Reflexiona:
Hanías tenía miedo! Quizás se preguntaba si Dios realmente podría cambiar a un hombre como Saulo. ¿Qué pasaría si un chico malo supiera que tú crees en Jesús? ¿Te resultaría difícil creer que ese chico o esa chica puedan cambiar?
Dios puede cambiar a cualquiera (2. Corintios 5:17). El cambio puede llevar tiempo. Trata a esa persona como a un amigo. Hazle saber cuando notas los cambios que Dios ha obrado en su vida.
Puedes orar así:
Amado Dios, gracias por transformarme. También transformas a otros creyentes. Ayúdame a ser un amigo para ellos.
En el nombre de Jesús. Amén.