Dios, el Espíritu Santo, ordenó a Felipe que se acercara a un carruaje en el desierto y hablara con un hombre de Etiopía.
30 Cuando Felipe se acercó corriendo, le oyó leer al profeta Isaías, y le dijo: ¿Entiendes lo que lees?
31 Y él respondió: ¿Cómo podré, a menos que alguien me guíe? E invitó a Felipe a que subiera y se sentara con él.
35 Entonces Felipe abrió su boca, y comenzando desde esta Escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
Reflexiona:
Quizás a veces te cueste entender algo de la Biblia. Por eso, Dios ha elegido a algunas personas para que sean maestros y pastores. Ellos estudian la Palabra de Dios y leen lo que otros han escrito al respecto. Nos pueden ayudar a entender lo que leemos.
No tengas miedo de hacer preguntas si no entiendes la Biblia. Dios quiere que comprendas su Palabra.
Puedes orar así:
Amado Dios, gracias por quienes nos ayudan a comprender tu Palabra. Ayúdame a saber escucharlos con atención.
En el nombre de Jesús. Amén.