Jesús regresó al cielo. Ahora era el momento de que los discípulos se pusieran manos a la obra.
50 Entonces los condujo fuera de la ciudad, hasta cerca de Betania, y alzando sus manos, los bendijo.
51 Y aconteció que mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo.
Reflexiona:
Allá donde iban, los discípulos hablaban de Jesús. ¿De quién recibieron la fuerza y el valor para hacerlo? El Espíritu Santo estaba con ellos. ¡Les ayudó a cumplir su plan!
Él también está contigo si eres seguidor de Jesús. Su fuerza te ayudará a obedecerle. En la Biblia dice: “Todo lo puedo en Cristo, que me fortalece” (Filipenses 4, versículo 13).
Puedes orar así:
Amado Dios, gracias por haberme dado el Espíritu Santo. Por favor, ayúdame a hablar a los demás de ti.
En el nombre de Jesús. Amén.