Dos hombres caminaban juntos y hablaban de lo que le había sucedido a Jesús.
15 Y sucedió que mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos.
16 Pero sus ojos estaban velados para que no le reconocieran.
30 Y sucedió que al sentarse a la mesa con ellos, tomó pan, y lo bendijo; y partiéndolo, les dio.
31 Entonces les fueron abiertos los ojos y le reconocieron; pero El desapareció de la presencia de ellos.
Reflexiona:
Los hombres de esta historia sabían que Jesús había muerto en la cruz. ¡Pero luego vieron con sus propios ojos que volvía a estar vivo! Era una prueba más de que Jesús es Dios, el Hijo. Dios hizo que estos acontecimientos se escribieran en la Biblia para que tú también puedas conocer a Jesús y creer en Él.
Si aún no lo has hecho, ¿estás dispuesto ahora a creer en Jesús y a dejar que te salve de tu pecado?
Puedes orar así:
Amado Dios, gracias por hacerme saber que Jesús murió por mí y que vive hoy.
En el nombre de Jesús. Amén.