Llevaron a Jesús al lugar donde iba a morir.
24 Cuando le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos para decidir lo que cada uno tomaría.
27 Crucificaron con El a dos ladrones; uno a su derecha y otro a su izquierda.
Reflexiona:
Jesús dijo a sus seguidores: "¡Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen (os hacen daño)!" (Mateo 5, versículo 44). Él nos enseñó cómo hacerlo. No es fácil, pero puedes pedirle a Dios que te ayude.
Cuando oras por tu enemigo, Dios cambia tu actitud. Te ayuda a pensar y actuar mejor. ¡Quizás tu enemigo se convierta incluso en un amigo!
Piensa en alguien que no te caiga bien. Empieza hoy mismo a orar por él o ella.
Puedes orar así:
Amado Dios, ayúdame a ser amable con las personas que no me caen bien.
En el nombre de Jesús. Amén.