¡Los discípulos estaban en otra tormenta!
48 Y al verlos remar fatigados, porque el viento les era contrario, como a la cuarta vigilia de la noche, fue hacia ellos andando sobre el mar, y quería pasarles de largo.
49 Pero cuando ellos le vieron andando sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar;
50 porque todos le vieron y se turbaron.
Reflexiona:
Puede que te sientas solo y asustado cuando tienes un problema. Quizás parezca que Dios no está contigo. A lo mejor piensas que nadie te puede ayudar.
Dios tiene una promesa para que la recuerdes. Él dijo: "Nunca te dejaré ni te desampararé" (Hebreos 13:5). Mira tu mano. Puedes recordar estas palabras al mirar tus cinco dedos. Dios está siempre contigo. Nunca estás solo.
Puedes orar así:
Señor, a veces se me olvida que estás conmigo. Ayúdame a recordar que tú siempre estás ahí.
En el nombre de Jesús. Amén.