Mientras Jesús estaba con Jairo, llegó una mujer con otro problema.
25 Y una mujer que había tenido flujo de sangre por doce años,
26 y había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía sin provecho alguno, sino que al contrario, había empeorado;
27 cuando oyó hablar de Jesús, se llegó a Él por detrás entre la multitud y tocó su manto.
28 Porque decía: Si tan sólo toco sus ropas, sanaré.
Reflexiona
¿Has estado enfermo alguna vez? ¿Fuiste al médico? Los médicos pasan muchos años aprendiendo cómo ayudar a los enfermos. La mayoría de las veces el médico puede ayudar.
Pero los médicos no siempre pueden ayudar. Solo Dios lo sabe todo sobre tu cuerpo. ¡Y es porque Él te hizo! Puede que Dios elija sanarte. O puede que no. Pero te ayudará durante el tiempo que estés enfermo. Dios hará lo que sea mejor para ti.
Puedes orar así:
Señor, gracias por ayudarme cuando estoy enfermo. Confío en que vas a hacer lo mejor para mí.
En el nombre de Jesús. Amén.