En todos los sitios adonde iba Jesús, las personas se acercaban a Él con sus problemas.
22 Y vino uno de los oficiales de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle se postró a sus pies.
23 Y le rogaba con insistencia, diciendo: Mi hijita está al borde de la muerte; te ruego que vengas y pongas las manos sobre ella para que sane y viva.
24 Jesús fue con él; y una gran multitud le seguía y le oprimía.
Reflexiona:
¿Tienes algún problema grande? Puede que sea un problema en casa o en el colegio. Cuando tengas un problema, díselo a Dios. Él te ama y te quiere ayudar.
La Biblia dice: "Por nada estéis afanosos, antes bien, [...] sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios" (Filipenses 4:6). Puedes hablar con Dios en cualquier momento y en cualquier lugar. Él te escuchará y te responderá.
Puedes orar así:
Señor, ayúdame a recordar que hable contigo cuando tenga un problema. Gracias porque me escuchas y me respondes.
En el nombre de Jesús. Amén.