36 Despidiendo a la multitud, le llevaron con ellos en la barca, como estaba; y había otras barcas con Él.
37 Pero se levantó una violenta tempestad, y las olas se lanzaban sobre la barca de tal manera que ya se anegaba la barca.
38 Él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; entonces le despertaron y le dijeron: Maestro, ¿no te importa que perezcamos?
Reflexiona:
Cuando ocurren cosas difíciles, es normal sentirse asustado. ¿Qué haces cuando estás asustado? A veces hablar con alguien ayuda. Puedes decírselo a tus padres, a tu profesor o a algún otro adulto en quien confíes.
Siempre puedes hablar con Dios cuando estés asustado. Cuéntale lo que te asusta. Pídele que te ayude. La Biblia dice: “En el día que invoqué (a Dios), me respondiste; me hiciste valiente con fortaleza en mi alma” (Salmos 138:3).
Puedes orar así:
Señor, gracias porque siempre estás conmigo. Cuando esté asustado hablaré contigo.
En el nombre de Jesús. Amén.