40 Y vino a Él un leproso rogándole, y arrodillándose le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.
41 Movido a compasión, extendiendo Jesús la mano, lo tocó, y le dijo: Quiero; sé limpio.
42 Y al instante la lepra lo dejó y quedó limpio.
Reflexiona:
Jesús es Dios el Hijo. Dios se preocupa por ti. Puedes pedirle que te ayude con tus problemas. Puede que te quite el problema. O puede que deje que el problema continúe para que aprendas a confiar más en Él.
La Biblia dice: "Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros" (1 Pedro 5:7). ¿Qué problema tienes hoy? ¿Se lo has contado a Dios?
Puedes orar así:
Señor, gracias por preocuparte por mí. Por favor, ayúdame a confiarte mis problemas.
En el nombre de Jesús. Amén.