1Y cuando vio las multitudes, subió al monte; y después de sentarse, sus discípulos se acercaron a Él.
2Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:
3"Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos".
Reflexiona:
Las personas que viven en un reino saben que el rey está al mando. Le obedecen porque él es el gobernante más poderoso del país.
Pero Jesús es el Rey de todos los reyes. Si has confiado en Jesús para que perdone tus pecados, tú eres hijo del verdadero Rey. Eso debería alegrarte.
¿Estás obedeciendo a tu Rey? ¿Le estás dejando que esté al mando de todas las cosas de tu vida?
Puedes orar así:
Señor, gracias porque soy hijo del verdadero Rey. Te pido que te hagas cargo de mi vida.
En el nombre de Jesús. Amén.