22 de diciembre: Tendré una recompensa en el cielo.

"Los que se preparan para competir en un deporte, evitan todo lo que pueda hacerles daño. Y esto lo hacen por alcanzar como premio una corona que en seguida se marchita; en cambio, nosotros luchamos por recibir un premio que no se marchita".
1 Corintios 9:25

En tiempos bíblicos, los atletas podían ganar una corona o una guirnalda de hojas si ganaban una competición importante. Los atletas se esforzaban mucho para ganar esa corona, aunque se marchitaba después de pocos días. Pero nosotros, los que servimos a Dios, ganaremos una corona que nunca se marchitará. Dios cumple lo que promete.

Puedes estar seguro: vale la pena esforzarse por complacer a Dios y obedecerle para obtener esta recompensa.

Gozo especial para los que creen en Jesús

Si sigues a Jesús, puedes estar feliz porque tu nombre está escrito en el cielo.



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