11: Arrestado

“Luego, hablando él aún, vino Judas, que era uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los escribas y de los ancianos”.
Marcos 14:43

Misión nocturna con consecuencias

Yo soy uno de los que participaron en esa misión nocturna. Jesús nos preguntó a quién buscábamos. Cuando se lo dijimos, se identificó sin dudarlo. Eso nos sorprendió mucho a todos.



De repente, uno de sus seguidores sacó su espada. Se acercó a mí y me cortó la oreja derecha. Entonces Jesús intervino. Sanó mi oreja y ordenó a su seguidor que guardara la espada. ¡No podía ser un criminal al que tuviéramos que arrestar!

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