“Respondiendo Pilato, les dijo otra vez: ¿Qué, pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos?
Y ellos volvieron a dar voces: ¡Crucifícale!
Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aun más: ¡Crucifícale!
Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado”.
Marcos 15:12-15
Pilato sabía que debía liberar a Jesús. En lugar de eso, cedió ante la multitud y mandó crucificar a Jesús.
Jesús no merecía ser arrestado. No merecía ser juzgado. No merecía ser condenado a muerte en la cruz. Lo permitió para que tú pudieras recibir el perdón de tus pecados.
